domingo, 26 de septiembre de 2010

Baile

Había pasado ya una semana aproximadamente desde que hubieron rumores sobre que la familia Petterson regresarían a Bath, pero todos esos rumores se disolvieron a nada, debido a que no ha habido ninguna señal de ellos. Muchas personas quedaron desairadas cuando no vieron ningún signo de los Petterson en el transcurso de la semana, uno de ellos fue el señor Collingwood.

-Señores Collingwood, el señor Helsting-dijo la doncella mientras entraba por la puerta para avisar que el señor Helstin estaba esperando.

-Por favor que pase, querida-dijo el señor Collingwood.

-Con mucho gusto- dijo ésta mientras salia por la puerta.

De pronto las pesadas puertas de madera se abrieron lentamente y detrás de ellas salió el señor Helsting, este se veía algo exhausto.

-Perdón por la tardanza-dijo el señor Helsting mientras se sentaba torpemente.

-¿Por que has tardado?, querido mio-pregunto Marie, la prometida de éste.

-La carroza se ha quedado descompuesta en medio del camino-dijo el señor Helsting.

-¡Ah!-dijo Marie

De pronto un gran silencio sepulcral se formo en la gran sala. Todos hacían algo distinto mientras esperaban que alguien rompiera ese silencio.

-Padre...-dijo Beth, rompiendo el silencio- Me han invitado a un baile en casa de la señora Freeman y me preguntaba...¿si usted me dejaría ir?

-Mmmm...esta bien, pero solo si vas acompañado del señor Helsting y de tu hermana.Claro,si no le importa al señor Helsting-dijo el señor Collingwood mientras se dirigía al señor Helsting despues de un largo tiempo de pensarlo.

-Seria todo un honor-dijo el aludido

-Muchas gracias, señor Helsting, muchas gracias papá-dijo está mientras se paraba del asiento.

-¿A donde vas querida?-pregunto el viejo

-A alistarme, padre-dijo esta mientras salia del cuarto

La noche cayó, y los tres muchachos salieron de la mansión a bordó de la carroza. Éstos iban muy entusiasmados platicando sobre lo que podían esperar en el baile.

-¡Oh!, que hermoso traje, Marie-dijo Beth fascinada

-Gracias, es un regalo de el señor Helsting-dijo Marie mientras movia su traje

-¡Ya estamos llegando!- anunció el señor Helsting

-Excelente, espero que hayan traído su mascara-dijo Beth

viernes, 10 de septiembre de 2010

Noticias

Una chica de extrema belleza se acercó al fino espejo, dejando ver su encantadora sonrisa. Esta dio tres vueltas desapareciendo del espejo. Beth Collingwood-que así se llamaba la chica-empezó a bailar por todo la habitación agarrando a su hermana, Marie, como pareja. De pronto unos golpes interrumpieron su bailoteo.
Beth se empezó a reír levemente al igual que Marie.

-¿Puedo pasar?-preguntó Robert un chico de más o menos 22 años, hermano de estas dos.
-Claro-dijo Beth mientras se sentaba en el costado de su cama.
-¿Por qué se demoran tanto?-dijo este con una encantadora sonrisa.

Beth se paró vacilante de la cama.

-¡Espera!-musitó Marie, está se acercó al tocador y sacó una caja de madera delicadamente labrada, la abrió y sacó una peineta, se acercó a Beth y se la puso cuidadosamente en su cabello.
-¡Listo!-dijo Marie orgullosa con lo que había hecho.

Los tres salieron de la habitación, bajando las escaleras. Los padres de estos se encontraban recibiendo a los Freeman, una pareja que nunca pudo tener hijos, por lo que adoptaron a su único hijo y único heredero de todas sus propiedades.

-Señora Collingwood tiene un jardín hermosísimo, aunque si fuera de día podríamos apreciarlo mejor…señoritas Collingwood, que preciosas se ven. Oh, perdóneme señora Collingwood no había visto su vestido como lo estoy viendo ahora, es precioso y lo digo en serio señora Collingwood-dijo la señora Freeman con sinceridad.
-Muchas gracias-dijo la señora Collingwood
-Oh, veo que estamos retrasándolos, creo, querida mía, que tendremos que movernos-dijo el señor Freeman mientras pasaba al interior de la casa con su esposa y su hijo.

Los Collingwood siguieron recibiendo a los invitados. Cuando llegaron todos los invitados, los Collingwood los pasaron al comedor para que cenaran.

-Le tengo una noticia-le decía la señora Freeman al señor Collingwood-parece que los Petterson regresaran a la ciudad, usted ¿qué opina señor Collingwood?, porque después de tantos años de ausencia no creo que sean recibidos como deben.
-Oh, señora Petterson, ¿lo que usted dice es verdad?, ha pasado un gran tiempo desde que mi gran amigo el señor Petterson ha estado ausente, y creo es que es una excelente noticia, le voy a decir a la señora Collingwood…señora Collingwood, señora Collingwood…
-Oh, señor Collingwood creo que no debemos decírselo a nadie hasta estar seguros-dijo la señora Freeman